En Vitoria-Gasteiz estamos en plena huelga convocada por el Comité de Trabajadores y Trabajadoras del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. Es el colofón del desencuentro que se ha venido reiterando durante toda la legislatura entre el equipo de gobierno del PSOE y el Comité. La ausencia de mano izquierda por parte del PSOE ha propiciado que, durante cuatro años, “crispación” sea la palabra que mejor define la relación, no solo del Comité, sino en general de la plantilla municipal con el equipo de gobierno liderado por el señor Lazcoz.
Esa falta de mano izquierda comenzó primero cuando el gobierno socialista ignoró Udalhitz, o lo que es lo mismo, el acuerdo regulador de las condiciones de trabajo de los funcionarios de las instituciones locales vascas, negociado en el marco de EUDEL (Asociación de Municipios Vascos). Se ignoró, por tanto, a EUDEL como agente negociador reconocido.
Continuó esa falta de mano izquierda (o presencia de dos derechas, si se quiere) con el traslado de las oficinas de los sindicatos con presencia en el Ayuntamiento a la Residencia San Prudencio. Ya me dirán ustedes qué pintan los sindicatos reubicados en un entorno como el de una residencia.
Y llegó el año pasado la obligatoriedad de la aplicación del Real Decreto Ley de Zapatero de medidas extraordinarias para la reducción del déficit público, lo que suponía la obligación de reducir la masa salarial del Ayuntamiento. Lo que ocurre es que, bajo la argumentación de que, en caso contrario, se tendrían que despedir personas interinas, el alcalde decidió tocar el derecho hace años conseguido por los funcionarios de cobrar el 100% del sueldo cuando se está de baja. Es decir, se realizaba la interpretación más restrictiva posible del decreto de Madrid.
Desde EAJ-PNV decidimos abstenernos en este asunto. El Real Decreto Ley era de obligado cumplimiento pero nosotros no aceptábamos que se recortasen derechos aprovechando aquella coyuntura. Además, nuestro voto en Madrid fue contrario a ese Real Decreto Ley. Aun así, la ley hay que cumplirla, aunque pensemos que la realidad institucional y funcionarial vasca es diferente a la del resto del Estado.
Resulta que, pasado un tiempo y buscando soluciones para que el desencuentro entre PSOE y sindicatos municipales no afecte a la ciudadanía, vemos que es posible una interpretación más flexible del Real Decreto Ley. Comprobamos que incluso la plantilla municipal está dispuesta a que se le baje más el sueldo antes de que un derecho se vea afectado y que se puede acudir a amortizar plazas que no están vacantes o a quitar o reducir pluses de productividad. El acuerdo era posible.
Sin embargo, a pesar de nuestro llamamiento al diálogo, a que se estudien las propuestas planteadas por los sindicatos para ver si es posible un acercamiento, la falta de mano izquierda del PSOE continúa y nos vemos aquí, en plena huelga, siendo la ciudadanía la principal afectada. Curiosamente, es la propia ciudadanía quien está solicitando al señor Lazcoz que dialogue para solucionar el asunto, a pesar del discurso contra el funcionario, del cual hablaré otro día.
Gasteizko EAJ-PNV zinegotzia






Hace poco manifestaba Lazcoz, como gesto de buena voluntad, que sus medidas había evitado el despido de muchos temporales… Me resultó muy curioso: resulta que en todas las empresas se han reducido los temporales, no se cubren las plazas de jubilados, se aprietan los departamentos para hacer el mismo trabajo con menos gente… y todo ello no es posible en la Administración Pública; no, ellos no pueden apretarse el cinturón, al parecer han de actuar como una ONG, eso sí, a cuenta del dinero de los contribuyentes.
Los sindicatos han perdido mucha credibilidad ya que en ningún momento han criticado seriamente los despilfarros de nuestro Ayuntamiento, Diputación, Gobierno Vasco, etc. El problema es que tenemos unas Administraciones enormes que son insostenibles y que se han de mantener con el esfuerzo de los trabajadores y demás contribuyentes. No he oído a nadie criticar las enormes ayudas al Alavés, Baskonia, Magialdia…En fin, hasta burócratas tenemos a sueldo para que nos organicen la agenda teatral, ¿por qué no algunos más para programar los cines o la programación de las televisiones? Y eso las minucias, pero de ahí en adelante: San Mamés, Buesa Arena, gastos multimillonarios en aeropuertos con nula rentabilidad en cada ciudad,…
Una lástima, con lo fácil que sería tener los funcionarios necesarios e incluso remunerados adecuadamente… pero nuestros políticos son partidarios de tener una Administración sobredimensionada y dilapidar inmisericordemente nuestros recursos. Eso sí que es cargarse el Estado de Bienestar.
Estoy de acuerdo en que la gestión pública debe tener mayor control ciudadano y que debe ser transparente pues es dinero de todos. Por eso no se pueden permitir arrogancias de personal eventual como los políticos, ni que una junta de gobierno con nueve señoritos que controlan el cortijo, hagan y desagan sin dar explicaciones al resto, ya que el pleno es soberano y representa a todos los ciudadanos y ciudadanas. Estos chicos, que controlan el bacalado pasan de dar explicaciones a sus aliados responsables , a los ciudadanos y ciudadanas que les han votado, a los currelas que llevan a cabo sus proyectos, llevándoles a los juzgados cuándo han tomado decisiones contrarias a los informes técnicos. El “porque quiero y me han votado” es el lema que más han utilizado en esta legislatura. Parece más, por su talante, una legislatura de nacidos en el 40, educados en un régimen franquista, que una generación política que se ha peleado una manera democrática y dialogada de llegar a acuerdos dónde el negociar siempre supone perder de tu postura inicial. A saber cómo se los montan los señoritos, cuándo ni sus vecinos del Govierno Vasco y de España les apoyan en sus propuestas de financiación. En fin , esperemos que en mayo los ciudadanos y ciudadanas no caigan en el tópico de que más vale malo conocido que bueno por conocer. Si es así, nos espera otro cuatrienio de tozudez y arrogancia con reconocimiento de premios fuera y txalaparta dentro.